Plaguicidas
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| González. (2019). Cultivos de piña y humedales. 2017 [Ilustración]. https://observador.cr/ pineras-invaden-casi-4-mil-hectareas-de-areas-protegidas-y-16-mil-de-humedales/ |
Según un reportaje de Costa Rica Noticias (2019), en el país se utilizan cuarenta kilogramos de agroquímicos por hectárea, una cantidad que duplica las cantidades que se aplican en otros países como Colombia y Ecuador. Tomando en cuenta este dato, ¿es Costa Rica un país protector del bienestar de sus habitantes?
Primeramente, se deben considerar tres actores principales en la problemática: el agroquímico, el grupo humano beneficiado y el grupo humano afectado, siendo este último el más numeroso. La relación parece simple, sin embargo, acarrea una serie de problemas de gran complejidad que amenazan el bienestar y la calidad de vida del grupo afectado con el fin de garantizar el enriquecimiento en la economía del grupo humano beneficiado.
Se puede empezar a desarrollar este tema desde el actor plaguicida, que tiende a ser normalizado, como sinónimo de veneno y causa de múltiples males y enfermedades a la población que tiene contacto con el mismo. Según Jaime García, miembro de la Escuela de Biología de la UNED, los plaguicidas son venenos, sin importar su clasificación (2019). Esto quiere decir que, toda aquella sustancia considerada plaguicida es un veneno y, según la naturaleza del mismo, es perjudicial. En efecto, lo afirmado por García se refleja en los datos que brinda el Ministerio de Salud para la zona de San Carlos, los cuales muestran que las personas se ven afectadas por enfermedades que incluyen gastritis, dolor de cabeza, alergias e inclusive llegan al punto de causar esterilidad, Parkinson y cáncer. También se menciona que son múltiples grupos los que se ven afectados, ya que los males causados por los agroquímicos se dan tanto en las personas que los consumen como en quienes lo aspiran, aunque bien, son estos últimos quienes se ven mayormente afectados ya que se encargan de aplicar directamente los agroquímicos a las plantaciones.
Ahora bien, teniendo conciencia sobre esta situación, el pueblo de Costa Rica se pregunta a menudo la razón por la cual se permite este trato hacia las y los trabajadores y quién se encarga de regular dicho trato, ¿es acaso el bienestar laboral de estos empleados y empleadas menos importante? y, ¿Cuál es la razón del opacamiento de la problemática?
Según Fabián Pacheco (2016), los responsables de la lamentable situación son aquellos mismos encargados de la creación de reglamentos que regulen el uso de plaguicidas, los cuales se interesan más en la venta y el dinero, que en el bienestar del grupo afectado. Pacheco afirma también, que la vergonzosa situación se debe al interés de vender veneno para responder a las lógicas transnacionales. La situación parece apuntar hacia un modelo de producción basado en la acumulación de bienes económicos y el desligamiento de la responsabilidad ecológica y social.
Es justamente este modelo el que prevalece en el país y es visible a través de su influencia en las regulaciones legales para la aplicación de procedimientos que difícilmente son beneficiosos para los grupos de trabajadores. Un ejemplo de la alarmante legislación se encuentra en el hecho de que, según Pacheco (2016), el reglamento establece que se debe otorgar un periodo de tres años para realizar pruebas en un agroquímico y, si no hay objeciones por las razones que fueren y a pesar de la peligrosidad, el permiso para su utilización se extiende por diez años. Por otra parte, Edgar Araya (2019), afirma que se flexibiliza el ingreso de agroquímicos bajo juramento, haciendo referencia a otros agroquímicos ya aceptados y esto hace que no sean revisados. Esto ha ocasionado que para 2019, más de dos mil plaguicidas sean utilizados en el país sin evaluación de salud pública. Es decir, a pesar de las enfermedades y situaciones de dificultad alarmante para los y las trabajadoras, el reglamento es lo suficientemente blando para permitir que agroquímicos sean aplicados por largos periodos y que algunos sean implementados sin revisión alguna; con esto se va dando la idea de una situación algo inconstitucional.
A pesar de lo mencionado anteriormente, la utilización de plaguicidas puede ser legal debido a la legislación que favorece el enriquecimiento de un reducido grupo beneficiado. Esta legalidad no puede ser motivo para que el pueblo costarricense considere los puntos favorecidos en la legislación como válidos y más aún, como éticos. Frente a nuestros ojos se da una situación innegablemente antiética que coloca en grave peligro a la población, que puede alcanzar la mortalidad (cáncer) y que no cumple en lo absoluto con aquellos derechos de los cuales deberían gozar los y las costarricenses.
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| Plaguicidas en Costa Rica. (s. f.). [Fotografía con intervención]. Costa Rica Noticias. https://m.facebook.com/SinartCostaRicaNoticias/posts/2720435324682186/?_rdr |
Este último punto puede abrir los ojos de la población hacia una verdad inminente: La regulación de agroquímicos es inconstitucional. Es simple detectar las razones por las cuales se da esta inconstitucionalidad si se recuerda, por ejemplo, el artículo 50 de nuestra Constitución Política. Primeramente, el artículo establece que el Estado debe procurar el mayor bienestar de los habitantes del país a través de una estimulación de la producción y un adecuado repartimiento de la riqueza. En este caso, se da una estimulación clara de la producción, sin embargo, el precio a pagar para lograrlo, violenta otros aspectos que figuran en el artículo. Es por ello que en este punto es prudente preguntarse si vale la pena el precio que se está pagando para garantizar la producción.
En el artículo también se establece que debe procurarse el bienestar de todos los habitantes, sin embargo, debido a las razones expuestas anteriormente, está claro que la situación no responde a esta misión. Por otro lado, el artículo también establece que “toda persona tiene derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado”. En contraste con lo establecido en la constitución política, Aravena (2015) en Revista Reflexiones, establece que algunos trabajadores de las piñeras han manifestado haber tenido síntomas de cansancio, insolación, vómitos, desmayos, entre otros males, tanto por la utilización de agroquímicos en las tareas que desempeñan, como por los cambios abruptos de temperatura. Debido a esto, resulta imposible afirmar que las perjudiciales labores desempeñadas en la producción de piña logran cumplir con lo establecido en el artículo 50, sino que se da la situación opuesta, ya que las y los trabajadores no se desempeñan en condiciones saludables ni ecológicamente equilibradas. Además, el artículo establece que, en caso de que lo anteriormente planteado no se cumpla, los actos deben ser denunciados y el Estado debe garantizar, defender y preservar el derecho al ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Sin embargo, a pesar de que se diese un reclamo por parte del grupo afectado, existe una regulación blanda que permite estas acciones para procurar el bienestar de unos pocos beneficiados por la prevalencia del aspecto económico del modelo agroindustrial.
Es entonces que conviene caer en cuenta en este punto de que los valores defendidos por nuestra constitución política han sido violentados por legislaciones que favorecen a la minoría con poderío económico y no a aquellos trabajadores y trabajadoras que a diario sufren siendo sacrificados por una legislación injusta y permisiva.
A pesar de la situación, existen soluciones que incluyen sistemas alternativos, ecológicos y naturales. Según Pacheco (2016), las opciones “sobran”. El ingeniero agrónomo menciona opciones como el control biológico de plagas y el control de plagas con tratamientos minerales. También comenta que, a pesar de estas soluciones, el reglamento existente ha nacido desde las cámaras de veneno y no desde un pensamiento agroecológico. Por tanto, se puede concluir que, a pesar de la existencia de una Constitución Política que favorece el bienestar del ser humano y de la naturaleza, y de una serie de alternativas ecológicas y funcionales, el modelo agroindustrial prevalece por encima de los principios éticos, ecológicos y del bienestar humano, pues el favorecimiento al poderío económico del grupo privilegiado es desproporcionadamente mayor que la garantía por un bienestar pleno de los demás grupos que conforman la sociedad.
En modo de conclusión y respondiendo la incógnita inicial planteada acerca de que si es Costa Rica un país protector de la salud de sus habitantes, cabría mencionar que lo es en la medida que esto no afecte el agronegocio a gran escala. Si se establece un balance entre los costos y los beneficios del uso de los plaguicidas en el cultivo extensivo de piña, se vuelve evidente que la población afectada es la más grande. Por su parte, el sector piñero se reivindica argumentando que contribuye con el 1,53% del Producto Interno Bruto y el 31% del PIB agrícola según el sitio web Piña de Costa Rica (2021). Sin embargo esto no puede servir como excusa para que el sector sea intocable, bastaría con un nuevo modelo productivo donde se respeten los derechos laborales y el ambiente, esto último implicaría además frenar el crecimiento expansivo del cultivo que amenaza áreas protegidas, como señala el medio digital El País (2021).
Referencias
Constitución Política de la República de Costa Rica. (1948). Costa Rica. Consulta 22 setiembre 2021. Recuperado de: http://www.pgrweb.go.cr/scij/Busqueda/Normativa/Normas/nrm_texto_completo.aspx?param1=NRTC&nValor1=1&nValor2=871&nValor3=101782¶m2=3&strTipM=TC&lResultado=28&strSim=simp
Cordero Parra, M., (2020). Salud confirma brote de COVID-19 en piñera de Pital de San Carlos. Semanario Universidad, [sitio web] Recuperado de: <https://semanariouniversidad.com/ultima-hora/salud-confirma-brote-de-covid-19-en-pinera-de-pital-de-san-carlos/> [Consulta 22 setiembre 2021].
Costa Rica Noticias, (2019). Plaguicidas en Costa Rica- Reportaje 1. [video] Recuperado de: <https://www.youtube.com/watch?v=IzCsZY1QlRo> [Consultado 18 setiembre 2021].
Costa Rica Noticias, (2019). Más de 2.000 plaguicidas sin evaluación de salud pública. [video] Recuperado de: <https://www.youtube.com/watch?v=Qrn0J896Yks> [Consulta 18 setiembre 2021].
Eraverde UCR, (2016). Costa Rica: principal consumidor de plaguicidas. [video] Recuperado de: <https://www.youtube.com/watch?v=3Gm_Cj003Vg> [Consulta 18 setiembre 2021].
La Nación. (2021). Piñeros usan plaguicidas muy tóxicos, según estudio.. [sitio web]. Recuperado de: <https://www.nacion.com/economia/agro/pineros-usan-plaguicidas-muy-toxicos-segun-estudio/4HWKNTRK65FBDE3HES2IK4B66A/story/>
Pomareda, F., (2021). En Costa Rica se usan 133 plaguicidas considerados altamente peligrosos • Semanario Universidad. [sitio web] Semanario Universidad. Recuperado de: <https://semanariouniversidad.com/pais/en-costa-rica-se-usan-133-plaguicidas-considerados-altamente-peligrosos/>.
Plaguicidas en Costa Rica. (s. f.). [Fotografía con intervención]. Costa Rica Noticias. https://m.facebook.com/SinartCostaRicaNoticias/posts/2720435324682186/?_rdr
Rodríguez, S.,(2021). Piñas en la mira: el monocultivo que se coló dentro de las áreas protegidas de Costa Rica. [sitio web] Diario Digital Nuestro País. Recuperado de: <https://www.elpais.cr/2021/04/16/pinas-en-la-mira-el-monocultivo-que-se-colo-dentro-de-las-areas-protegidas-de-costa-rica/>
Segura Hernández, G. and Ramírez Mora, K. (2015). Entre surcos de piña: Resistiendo el tiempo esclavo en el monocultivo. Revista Reflexiones, [sitio web] (94). Recuperado de: <http://file:///C:/Users/Tifany/Downloads/25472-Texto%20del%20art%C3%ADculo-65295-1-10-20160629%20(1).pdf> [Consulta 22 setiembre 2021].



Me gustó mucho este blog, un tema bastante interesante. De hecho, como bien lo mencionan, el uso de plaguicidas no calza con la imagen de país verde. Pero no es algo que sucede de manera reciente, y tiene que ver mucho con los modelos productivos que ha promovido el país. Por ejemplo desde la década de 1930 los trabajadores bananeros se veían afectados por los venenos que usaban, lo cual los llevó a organizarse y sindicalizarse. Sin embargo, posterior a la década de 1950, y con la persecución de los sindicatos obreros, esa posibilidad cada vez era más difícil con lo cual era mayor la desprotección, también en los 90 sucedería eso con el plaguicida conocido como DDT. Y en la actualidad, el hecho que sean muchos trabajadores irregulares hace que reclamar por los problemas provocados sea más complicado.
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